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se puede
alcanzar es vertiginoso. Con un paso de curva excelente
y una potencia dosificable para no tener sustos
inesperados hacen que los segundos parezcan más
rápidos sobre élla. No tomamos tiempos y ni de cerca
nos acercaríamos a los pilotos de MotoGP. Pero, sin
ninguna duda, la GSX-R 1000 puede que sea la moto de
calle más capaz de hacernos sentir las sensaciones que
experimentan aquéllos. Sólo un pero, aunque obvio. Los
frenos no estuvieron a la altura del resto. Unos pocos
giros a buen ritmo bastaron para que la palanca del
freno delantero estuviera cada vez más cerca del puño
del acelerador. Y una sugerencia para el fabricante, por
favor revisen el compuesto de las pastillas delanteras
porque hay que ver el susto que se llevó el que ven en
las fotos cuando tras un sencillo lavado tuvo que hacer
una frenada de emergencia.
De las
suspensiones no hemos hablado mucho, pero tampoco es que
nos hayan llamado mucho la atención, ni por exceso ni
por defecto. De todos modos, hay que destacar el hecho
de que las firma Kayaba y que son multirregulables. Por
cierto, para bonita la horquilla delantera que
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además
cuenta con -ojo a los tecnicismos- un
tratamiento de particulas duras de
nitruro de titanio para minimizar la
fricción.
¿Será
demasiado?
Esta
es la duda que se plantearán muchos
cuando afronten la compra de esta Suzi
GSX-R 1000, aunque otros pensarán que
tampoco es para tanto
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engañados
por su relativamente poco agresivo
diseño. Ciertamente, se trata de una
moto potente y que disfruta en el
circuito como un niño en el patio de un
colegio, pero nos ha demostrado que es
capaz de comportarse con mucha dignidad
en todas las situaciones. Lugares,
algunos, donde otras superdeportivas
perderían su honor. |
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